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Australia dice que ha interrumpido 16 amenazas terroristas graves en los nueve meses desde el ataque de Bondi

El jefe de la ASIO dice que los casos envuelven amenazas antisemitas, anti-musulmanas y ideológicamente mezcladas, subrayando un entorno de seguridad más fragmentado.

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ASIO detalla una imagen más amplia de la amenaza

El servicio de inteligencia interno de Australia dice que ha interrumpido 16 amenazas terroristas durante los nueve meses siguientes al ataque de Bondi. La cifra fue revelada por el director general de la Organización de Inteligencia de Seguridad de Australia, Mike Burgess, en un discurso del 11 de septiembre que marca 25 años desde los ataques contra los Estados Unidos. El Guardian informó que los casos incluyeron un ataque antisemita, un plato para matar a musulmanes y un sospechoso racista violento supuestamente encontrado con armas y munición.

ASIO caracterizó los 16 casos como graves, aunque no todos eran necesariamente inminentes. El nuevo total representa un pequeño aumento de las 14 amenazas interrumpiadas de Burgess reveladas en junio. También dijo que la agencia había desmantelado 33 principales centros terroristas desde 2014, colocando el último cluster dentro de un período más largo de trabajo sostenido contra el terrorismo en lugar de presentarlo como una única campaña coordinada.

Las ideologías se vuelven más difíciles de clasificar

La evaluación de la amenaza es notable por su diversidad. El extremismo violento suní sigue siendo la mayor parte de la carga de trabajo de la ASIO contra el terrorismo, según el informe del Guardian del discurso. Sin embargo, los casos interrumpidos también involucran influencias extremas derechas y extremas izquierdas, así como creencias mixtas o aparentemente incompatibles. Un individuo supuestamente quería bombardear una escuela al mismo tiempo que se inspiraba tanto de material ideológico como de material cristiano extremo.

Esta mezcla es importante de manera operativa porque complica las suposiciones tradicionales sobre el recrutamiento, las redes y los signos de alerta. Los casos descritos por Burgess apuntan a un entorno de seguridad en el que la angustia, la inestabilidad personal, la radicalización en línea y fragmentos de varias ideologías pueden combinar. Por lo tanto, las autoridades pueden tener menos ayuda de las estructuras organizativas establecidas al identificar qué expresiones de ira se mueven hacia la violencia.

La cooperación internacional sigue siendo central

Australia está abordando el problema con socios cercanos, así como a través de sus agencias nacionales. Un comunicado ministerial de cinco países publicado por el gobierno británico el 28 de agosto registra los compromisos de Australia, Canadá, Nueva Zelanda, Gran Bretaña y Estados Unidos para profundizar las respuestas guiadas por inteligencia al terrorismo, el extremismo violento y la radicalización juvenil. También identifica la inteligencia artificial como una herramienta que los extremistas pueden mal usar y una ayuda potencial para las agencias de seguridad.

La revelación no significa que 16 ataques estén en curso o que el público se enfrenta a una emergencia inmediata a nivel nacional. Describe un espectro de planes serios que la agencia dice que se ha interrumpido. Los siguientes puntos a observar son si las autoridades australianas proporcionan detalles de nivel de carga para los casos individuales, si la amenaza total sigue aumentando, y cómo ASIO traduce su advertencia sobre ideologías mixtas en medidas de prevención sin tratar las actividades políticas o religiosas legales como evidencia del terrorismo.