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China rechaza “narrativas de amenaza” de la AI mientras la rivalidad de EE.UU. forma el debate de seguridad

Pekín ha llamado a la cooperación internacional abierta después de que los líderes de la tecnología estadounidenses proponen retrasar el desarrollo de la AI avanzada sin permitir que China ganara terreno.

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Pekín responde al debate de desaceleración

El Ministerio de Relaciones Exteriores de China rechazó lo que describió como narrativas de amenazas, confrontaciones y competencia maliciosa en la gobernanza de la inteligencia artificial el 14 de septiembre. El portavoz Guo Jiakun dijo que los gobiernos deben perseguir el desarrollo de la inteligencia artificial que es abierto, inclusivo y generalmente beneficioso. La intervención llegó cuando los Estados Unidos debatieron llamamientos de altos ejecutivos de tecnología y investigadores para retrasar el desarrollo de sistemas cada vez más capaces.

La disputa inmediata no es simplemente si la AI avanzada presenta riesgos. Se preocupa si un retraso puede ser coordinado sin dar a un país una ventaja estratégica. Dario Amodei, director ejecutivo de la Antropía, argumentó que el desarrollo debe ser tratado con más cautela al mismo tiempo que impide que China avance. El presidente Donald Trump rechazó un retraso y marcó la cuestión como una carrera que Estados Unidos debe ganar.

La respuesta de Beijing destaca el obstáculo diplomático en el centro de la política de seguridad de la IA. Washington y Pekín pueden compartir preocupaciones sobre la pérdida de control, el mal uso de la ciberseguridad y las aplicaciones de seguridad nacional, sin embargo, cada uno teme que los límites vinculantes podrían dejar el otro lado con modelos más fuertes, más capacidad de computación o mayor influencia sobre los estándares técnicos. La sospecha mutua hace difícil la verificación y la restricción reciproca.

Cooperación y competencia coexisten

Los dos gobiernos, sin embargo, participaron en el Ministerio de Innovación del G20 en Carolina del Norte antes de septiembre. Una declaración de consenso apoyó un marco de políticas flexible, pro-innovación, adopción confiada, estándares técnicos, desarrollo de la fuerza de trabajo y protección de la propiedad intelectual. El acuerdo demuestra que los principios amplios son posibles incluso cuando los países no están de acuerdo sobre la regulación, las restricciones de exportación y el ritmo del desarrollo del modelo fronterizo.

China también está tratando de formar instituciones alrededor de la inteligencia artificial de código abierto y la gobernanza internacional, mientras que la estrategia oficial de Estados Unidos trata explícitamente la liderazgo sobre China como importante económicamente y militarmente. Estas posiciones no son exactamente opuestas: tanto promueven la innovación como reconocen los estándares, pero asignan un peso diferente a la ventaja nacional, a la restricción reguladora y a la supervisión estatal.

El siguiente examen diplomático es si la AI entra en las conversaciones de alto nivel entre Estados Unidos y China que se esperan alrededor de la visita planificada de Xi Jinping a Washington. El progreso concreto requeriría más que llamadas generales para la cooperación. Los negociadores tendrían que identificar sujetos medibles como evaluaciones de modelos, informes de incidentes, salvaguardas de capacidades biológicas y cibernéticas, gestión informática o canales de comunicación de emergencia. Hasta entonces, el intercambio de septiembre muestra que las advertencias de riesgo de inteligencia artificial se están convirtiendo en parte de la diplomacia estratégica en lugar de permanecer un debate limitado a las compañías de tecnología.