Ayuda humanitaria mundial se ahorra de manera fuerte, 64 millones menos personas reciben ayuda
Una nueva evaluación sistemática dice que las reducciones de donantes redujeron tanto el alcance como la profundidad de la asistencia en 2025, con mujeres, niños, personas desplazadas y ancianos afectados más.
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La ayuda alcanza a menos personas
Seisenta y cuatro millones de personas reciben ayuda humanitaria en 2025 debido a que las contribuciones globales cayeron y las agencias redujeron su trabajo a las necesidades más inmediatas que amenazan la vida, según una evaluación sistemática informada el 10 de septiembre. La contracción fue descrita como una de las más severas desde que el moderno sistema internacional humanitario surgió después de la Segunda Guerra Mundial.
La evaluación del Estado del Sistema Humanitario 2026 estima que el financiamiento humanitario cayó a $33.3 mil millones en 2025 desde un pico de 2022 de $47.5 mil millones. Las contribuciones disminuyeron un 30% en ese período, mientras que un estimado del 23% del personal humanitario se perdió en 2025. La cantidad dirigida por receptor también cayó, aun a medida que el coste estimado de satisfacción de las necesidades de cada persona aumentó.
Cortes cambiados que pueden ser abordadas
Las agencias cada vez más priorizan a las personas en peligro inmediato y reducen los programas destinados a apoyar la recuperación, la educación, los ahorros de vida y la resiliencia. El efecto no se distribuyó de manera igualitaria. Los servicios especializados que sirven a mujeres, niños, personas desplazadas y personas mayores eran entre los más difíciles de soportar, dejando a las familias con menos formas de recuperarse antes del siguiente shock.
El informe reciente de la ONU muestra lo que significa esa contracción en situaciones de emergencia específicas. En Sudán del Sur, el Programa Mundial de Alimentos alertó en agosto de que el financiamiento de las deficiencias amenazó con la asistencia alimentaria para los refugiados, las personas desplazadas y las comunidades en riesgo de hambre. En el territorio palestino ocupado, los funcionarios de las Naciones Unidas dijeron a principios de septiembre que el financiamiento inadecuado obligaba a las agencias a reducir el apoyo alimentario, en efectivo y nutricional, aunque las necesidades permanecieron agudas.
Un sistema menor se enfrenta a mayores demandas
El retiro de fondos ha ocurrido mientras los conflictos, los desplazamientos, los desastres climáticos y los ataques a los servicios civiles están extiendo la demanda. El informe del Guardian también destacó Yemen, donde los programas suspendidos o disminuidos han coincidido con el deterioro de la nutrición y la interrupción de la vacunación. Las organizaciones locales y las redes de diáspora han llenado algunas lacunas, pero la coordinación internacional y la financiación no las han seguido consistentemente.
Lo que sucederá después dependerá de si los principales donantes recuperan el financiamiento y si las agencias pueden proteger los servicios a largo plazo en lugar de limitar la ayuda a la supervivencia inmediata. Otro test clave es si más recursos alcanzan a los respaldantes locales, que a menudo son más cercanos a las comunidades afectadas pero pueden ser entre las primeras organizaciones dañadas por los recortes internacionales. La nueva evaluación es una advertencia sobre la capacidad del sistema, no solo una tarea de decisiones presupuestarias individuales.