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El Kremlin rechaza la pausa entre Rusia y Ucrania en las huelgas aéreas

El rechazo de Moscú cierra una propuesta limitada de desescalación apoyada por EE.UU. y indica que la presión sobre el sistema energético de Ucrania continúa antes del invierno.

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Moscú renuncia a una trampa limitada

El Kremlin rechazó una propuesta apoyada por Estados Unidos para que Rusia y Ucrania suspenden los ataques aéreos, un nuevo retorno diplomático después de que los enviados estadounidenses visitaran Moscú y Kiev. El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, dijo el 10 de septiembre que la propuesta no ofreció la solución permanente que Rusia busca. Sus observaciones indicaron que Moscú no tiene la intención de separar las huelgas sobre la energía y otras infraestructuras estratégicas de las negociaciones más amplias.

El acuerdo propuesto era más estrecho que un cese total del fuego. Ucrania había ofrecido para detener los ataques aéreos relacionados con el proceso de negociación si Rusia hizo lo mismo, presentando el paso como una manera de proteger las ciudades y construir condiciones para las conversaciones. Debido a que Moscú rechazó esa fórmula, no se acordó ningún truco y no se produjo ninguna pausa. Por lo tanto, el desarrollo no se califica como una alerta de cese del fuego.

Peskov marcó el sector energético de Ucrania como una vulnerabilidad central y defendió los ataques de Rusia como parte de una campaña militar planificada. Esa lengua es importante antes del invierno: los daños a la capacidad de generación, las sustancias, la distribución de combustible y los sistemas de calefacción pueden imponer consecuencias mucho más allá del campo de batalla. Mientras tanto, Ucrania ha continuado atacando refinerias, depósitos y otras instalaciones rusas destinadas a reducir los ingresos energéticos y la logística militar de Moscú.

La diplomacia sigue activa pero incompleta

El gabinete presidencial de Ucrania dijo después de la reciente visita del enviado estadounidense que Kiev consideró importante el reinicio de las negociaciones, incluso cuando las partes no se acordaron sobre el formato. La declaración ucraniana registró discusiones sobre posibles renovaciones de conversaciones y una reunión trilateral que involucró Ucrania, Rusia y Estados Unidos. No anunció un acuerdo, horario o aceptación rusa de la propuesta de pausa aérea.

La respuesta del Kremlin separa dos cuestiones que a menudo se confunden: si los contactos diplomáticos continúan y si esos contactos han producido restricciones en las operaciones militares. La primera sigue siendo verdad, la segunda no. El rechazo de Rusia significa que las ciudades y las instalaciones energéticas permanecen expuestas mientras que los negociadores consideran disputas políticas y territoriales más amplias.

Lo siguiente dependerá de si Washington presenta una medida revisada de confianza, si Kiev mantiene su oferta abierta y si Moscú adhiere condiciones adicionales. La vigilancia debe centrarse en declaraciones formales y cambios observables en los patrones de huelga, no en las previsiones que solo las conversaciones reducirán los ataques. Por el momento, el desarrollo más claro es la ausencia de una trama aérea acordada.