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México y Estados Unidos aceleran las negociaciones sobre un acuerdo comercial bilateral antes de los mediados

Los negociadores están persiguiendo una negociación arancelaria provisional después del colapso de las conversaciones de Washington con Canadá, poniendo la futura forma del comercio norteamericano bajo fresca presión.

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Una ruta bilateral gana urgencia

Los funcionarios de México y Estados Unidos están acelerando las negociaciones con el objetivo de alcanzar un acuerdo comercial bilateral antes de las elecciones medianas del 3 de noviembre. Reuters informó el 11 de septiembre que personas familiarizadas con las discusiones en ambos lados describieron un esfuerzo por asegurar una negociación interina después de que las negociaciones entre Washington y Canadá se rompieron. No se ha anunciado ningún acuerdo final, y las conversaciones no deben ser tratadas como un acuerdo tarifario completado.

Las negociaciones se centran en el posible alivio de algunos aranceles estadounidenses a cambio de la acción mexicana sobre cuestiones importantes para Washington, incluyendo el contenido automovilístico y los inversiones chinos. El calendario político proporciona urgencia pero no un plazo legal formal. Un acuerdo antes de las elecciones podría dar a ambos gobiernos un resultado económico concreto, al tiempo que les permita postponer cuestiones estructurales más difíciles.

¿Por qué un acuerdo de dos países sería importante?

El enfoque bilateral podría alterar las suposiciones que rodean el Acuerdo de Estados Unidos-Mexico-Canadá. USMCA fue diseñado como un marco de tres países y requiere una revisión formal en 2026, de acuerdo con la datada hoja de datos de relaciones bilaterales del Departamento de Estado de los Estados Unidos. Los términos separados de EE.UU. y México no sustituirían automáticamente a USMCA, pero podrían reanudar el uso dentro de esa revisión y dejar a Canadá enfrentando un conjunto diferente de condiciones de acceso al mercado.

Las apuestas son grandes porque las cadenas de producción cruzan la frontera entre Estados Unidos y México repetidamente, especialmente en vehículos, electrónica y energía. El Departamento de Estado describió a México como el mayor socio de comercio de mercancías de Estados Unidos en 2023 y destacó la integración creada por USMCA. Los cambios arancelarios que afectan a la origen de los componentes o la inversión china podrían, por lo tanto, influir en la producción de fábricas mucho más allá de las salas de negociación de los dos gobiernos.

Lo que queda descuidado

Las principales descuerdas incluyen qué tarifas estadounidenses podrían ser reducidas, cómo México abordaría las preocupaciones de Washington sobre el capital chino y si las reglas de automóviles cambiarán. También no está claro si un acuerdo interino se incorporaría a la revisión de la USMCA o funcionaría junto a ella. Estos detalles decidirán si las conversaciones producen un estrecho truco político o una redireción duradera del comercio norteamericano.

Por el momento, el desarrollo verificado es el impulso de negociación bilateral intensificado, no un pacto firmado. Los inversores y los fabricantes deberían observar un texto oficial, las fechas de ejecución y las orientaciones aduaneras en lugar de asumir que los objetivos de negociación específicos son políticas establecidas. La respuesta del Canadá también será importante porque las divergentes concesiones bilaterales podrían profundizar el conflicto comercial entre tres economías cuyas cadenas de suministro se construyeron alrededor de reglas regionales comunes.