El jefe del MI5 pide esfuerzos de seguridad en toda la sociedad contra el terrorismo y la agresión estatal
Ken McCallum dice que Gran Bretaña debe conectar el gobierno, los negocios y la academia a medida que las amenazas estratégicas se convergen cada vez más con los riesgos persistentes del terrorismo.
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Una rara intervención del jefe de seguridad británico
El director general del MI5, Ken McCallum, ha utilizado el 25 aniversario de los ataques del 11 de septiembre para instar a una respuesta a nivel social a un entorno de seguridad en el que el terrorismo ahora está cubierto con la presión de los estados hostiles. En una rara intervención pública informada por Sky News el viernes, McCallum argumentó que la responsabilidad por la resiliencia nacional ya no puede permanecer concentrada dentro de las agencias de inteligencia y el gobierno central. Las empresas, las universidades y el público cada vez más controlan o operan sistemas que los adversarios pueden dirigir, haciendo que su participación sea esencial para la prevención y la respuesta a crisis.
Dos categorías de peligros se convergen
La evaluación de McCallum separa el paisaje de amenaza en el terrorismo masivo y la agresión estratégica llevada a cabo por debajo del límite de la guerra convencional. El primero incluye redes inspiradas por grupos como Al Qaeda y el Estado Islámico. El segundo incluye el sabotaje desproporcionado a los criminales, la interferencia oculta en las instituciones democráticas y las destructivas operaciones cibernéticas contra la infraestructura. No identificó públicamente los estados individuales en el artículo de aniversario, aunque las evaluaciones británicas establecidas se han enfocado repetidamente en actividades relacionadas con Rusia, Irán y China.
La intervención es importante porque la propiedad de activos críticos ha cambiado desde 2001. Las telecomunicaciones, las redes energéticas, las instalaciones de investigación, los sistemas de datos y las cadenas de suministro clave se manejan a menudo fuera del gobierno. Por lo tanto, las decisiones que determinan si una vulnerabilidad es fijada pueden ser tomadas en las cámaras corporativas o en los equipos de liderazgo universitario en lugar de en un comité nacional de emergencia. La respuesta propuesta de McCallum es una red conectada de gobierno, industria y academia que puede compartir responsabilidad y actuar antes de que una crisis expone una propiedad o autoridad desconocida.
La política se dirige hacia una mayor resiliencia
El programa legislativo del gobierno británico 2026 proporciona un contexto institucional para ese mensaje. Sus propuestas de seguridad nacional citaron un reciente aumento en las investigaciones que involucran amenazas estatales y describieron el espionaje, la infraestructura, la vigilancia, la armonía y la violencia física entre los riesgos que requieren más herramientas legales. Por lo tanto, la dirección de la política es más amplia que el contraterrorismo convencional: busca mecanismos para restringir las entidades estatais hostiles al mismo tiempo que mejora la resiliencia de las organizaciones que mantienen tecnología sensible o operan servicios esenciales.
La pregunta inmediata es si el recurso de McCallum produce compromisos operativos en lugar de otro aviso general. Las medidas a vigilar incluyen nuevos acuerdos de compartir información, deberes de informes corporativos, garantías de investigación universitaria, ejercicios de infraestructura y líneas más claras de responsabilidad durante incidentes informáticos o de sabotaje. Su intervención de aniversario no anuncia un plot inminente específico o un cambio en el nivel de amenaza terrorista de Gran Bretaña. En cambio, refuerza la seguridad como una función nacional distribuida en un momento en que la actividad hostil y la ambición terrorista deben ser gestionadas simultáneamente.