Putin y Pezeshkian desafían la dominación económica de EE.UU. antes de la cumbre de BRICS
Los presidentes rusos e iranianos usaron su apariencia en Nueva Delhi para alinar contra la presión estadounidense mientras el bloque luchaba por contener divisiones internas sobre la guerra y el comercio.
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Un mensaje coordinado antes de la reunión
El presidente ruso Vladimir Putin y el presidente iraní Masoud Pezeshkian criticaron la dominación de Estados Unidos sobre la economía mundial antes de la cumbre BRICS en Nueva Delhi, según el informe de Al Jazeera el 12 de septiembre. Su énfasis conjunto en el poder financiero y los efectos de la guerra en Irán colocó la resistencia a la explotación estadounidense cerca del centro de la agenda política de la reunión. La aparición fue un nuevo acto de coordinación diplomática, no un nuevo desarrollo militar.
Ambos gobiernos tienen razones para promover sistemas de pago y instituciones menos expuestas a Washington. Rusia se enfrenta a extensas sanciones por su invasión de Ucrania, mientras que Irán está bajo sanciones y presión militar durante su conflicto con Estados Unidos y Israel. Los BRICS ofrecen a cada gobierno un foro en el que la crítica del orden existente puede presentarse como parte de una demanda más amplia de los países en desarrollo por la reforma en lugar de sólo como una reclamación bilateral.
Su alineación no significa que todo el bloque comparte su lenguaje preferido. La previsión de la cumbre de Al Jazeera señaló que los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita también son miembros y han sido afectados por los ataques iraníes. India, Brasil, China y Sudáfrica tienen sus propias relaciones con Washington y diferentes intereses en el comercio, la energía y la seguridad. Esta diversidad limita hasta qué punto una posición ruso-iraniana puede convertirse automáticamente en una posición BRICS.
La reforma económica se reúne con la diplomacia de guerra
El compromiso de las Naciones Unidas con la cumbre subrayó las apuestas más amplias. El secretario general António Guterres y el primer ministro indiano Narendra Modi discutieron la necesidad de que las instituciones internacionales reflejan las realidades del siglo XXI, así como los efectos económicos de las guerras de Oriente Medio y Ucrania. La alimentación, la fertilización y la navegación se relacionan con la reforma institucional con los costes inmediatos que cargan mucho más allá de las zonas de combate.
Por lo tanto, la intervención de Putin y Pezeshkian sirvió de dos fines. Reforzó su alineación política bilateral y trató de formar la definición de la soberanía económica de la cumbre. Sin embargo, la crítica de la dominación del dólar es más fácil de hablar que construir una alternativa funcional. Los miembros necesitarían infraestructura de pago compatible, confianza reguladora y la voluntad de aceptar las consecuencias políticas de la reducción de la exposición a los sistemas financieros occidentales.
Lo que sigue mostrará si su mensaje obtuvo una tracción más amplia. La evidencia más importante sería los nuevos compromisos de BRICS sobre mecanismos de resolución, financiación del desarrollo o resiliencia de las sanciones, junto con la acción diplomática coordinada sobre la guerra en el Medio Oriente. Si la cumbre se limita a un lenguaje de reforma amplio, la apariencia permanecerá una alineación visible Rusia-Iran en lugar de la prueba de una reorganización económica en todo el bloque.