El estudio estima que la onda de calor de junio de Gran Bretaña costará a los alumnos 15 millones de horas de lección
Las cerramientos y las ausencias que se desvanecen exponen una amplia distancia entre las salas de clases más calientes y la resiliencia de los edificios escolares.
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El calor interrumpió más de 1.700 escuelas
Los niños en Inglaterra y Gales perdieron al menos 15 millones de horas de enseñanza durante la onda de calor de junio en Gran Bretaña, según un nuevo análisis informado por el Guardian. El estudio identificó más de 1.700 escuelas que cerraron completamente o terminaron las clases tempranas y estimó que al menos 760.000 niños perdieron tiempo de clase. Algunas escuelas registraron temperaturas interiores por encima de 40C.
La estimación combina las cierres informadas con los datos de censura y de presencia oficial. Esta metodología significa que el total es mejor entendido como un mínimo en lugar de un número administrativo completo. Los investigadores también descubrieron que las ausencias aumentaron en las escuelas que permanecieron abiertas, ya que algunas familias mantuvieron a los niños en casa debido a las preocupaciones relacionadas con el calor. El personal describió dolores de cabeza, náuseas, debilidad y concentración severamente reducida.
Los datos oficiales confirman un shock de presencia excepcional
El Departamento de Estadísticas de Educación proporciona una medida independiente de la perturbación en Inglaterra. La presencia cayó al 88.13 por ciento en la semana que comienza el 22 de junio, lo que produjo una tasa de ausencia del 11.87 por ciento. Esto fue 5.06 puntos porcentuales por encima de la semana equivalente en 2025. El departamento explicitamente alertó que las cifras coincidieron con calor excepcional y alertas de salud de calor amarillo y rojo.
Los datos oficiales no atribuyen cada ausencia a la temperatura, y la enfermedad permaneció una categoría importante. Sin embargo, registra una clara pausa del modelo predominante del año: la ausencia había sido de alrededor del 7 por ciento inmediatamente después del final de primavera antes de subir a casi el 11,9 por ciento durante la semana de onda de calor. Esto apoya la conclusión de que las condiciones extremas causaron un choque educativo sustancial.
La adaptación se convierte en una cuestión de inversión pública
La actual guía del gobierno dice que las escuelas deben permanecer abiertas donde sean seguras, usando ropa más ligera, agua potable, áreas sombradas, cambios en el horario, ventilación y salas más frescas. Se permite el cierre temporal cuando las condiciones son peligrosas, con la educación remota considerada donde práctica. Estas instrucciones también revelan la tensión política: mantener las escuelas abiertas protege el aprendizaje, las comidas y el apoyo social, pero los edificios mayores no pueden ser diseñados para mantener el calor extremo.
El gobierno dice que está financiando la renovación y la reconstrucción de las escuelas, mientras que los profesores y los especialistas en educación están exigiendo una adaptación más rápida. El test de política es si los retrofitos pueden reducir el sobrecalentamiento sin desviar los presupuestos de las salas de clases ya restringidos. Los futuros alertas de calor mostrarán si la guía actualizada, los trabajos de ventilación y los inversiones en bienes de propiedad pueden evitar otra pérdida de tiempo de enseñanza a nivel nacional en esta escala.