Trump y Hegseth utilizan el memorial del 9/11 del Pentágono para defender la guerra contra Irán
En la ceremonia de 25 aniversario, el presidente y el secretario de la defensa conectaron el recuerdo de los ataques de 2001 con la campaña militar continua de la administración contra Irán.
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Un discurso memorial se convierte en un argumento de guerra
El presidente Donald Trump y el secretario de Defensa Pete Hegseth utilizaron observaciones en el memorial del 11 de septiembre del Pentagono para defender la guerra estadounidense contra Irán. Hablando del 25 aniversario de los ataques de 2001, ambos funcionarios se mudaron más allá de la memoria de las víctimas y marcaron la campaña actual como parte de una lucha continua contra las amenazas a los Estados Unidos. La intervención colocó una guerra activa y politicamente contestada en el centro de una ceremonia normalmente dedicada principalmente a la conmemoración.
Trump vinculó la promesa de recordar a los muertos en 2001 con la necesidad, en su cuenta, de impedir que Irán obtenga una arma nuclear y lograr la victoria en el actual conflicto. Hegseth también describió las operaciones contra Irán como una extensión de la vigilancia duradera contra el terrorismo. El Guardian señaló que las afirmaciones de la administración sobre el desmantelamiento de las capacidades militares iraníes siguen siendo disputadas y que la guerra, que se inició más de seis meses antes, aún no tiene un final anunciado.
Política oficial y contexto conmemorativo
La proclamación del Día Patriótico de la Casa Blanca designó oficialmente el 11 de septiembre como un día de recuerdos y las banderas ordenadas bajaron a la mitad de los 2.977 muertos en los ataques. También destacó la fuerza militar y la voluntad de perseguir a los enemigos en el extranjero. El material separado de la Casa Blanca sobre la operación Epic Fury afirma que los objetivos de la administración incluyen reducir las capacidades navales y de misiles de Irán, debilitar a sus socios regionales y impedirle de adquirir una arma nuclear.
El uso del aniversario para justificar la campaña iraní es consejente porque coloca la guerra dentro del marco político y emocional creado después del 9/11. Este marco ayudó a mantener una extensa acción militar estadounidense en el extranjero, pero no establece en sí mismo vínculos operativos entre los atacantes de 2001 y el estado iraní. Los discursos, por lo tanto, funcionaron principalmente como un argumento político: la administración presentó continuidad de propósito, mientras que los críticos ven un esfuerzo para transferir la autoridad moral de la memoria a un conflicto separado.
Lo que ver más adelante
Las observaciones no anunciaron una nueva huelga, cese de fuego o iniciativa de negociación, por lo que no califican como alerta militar. Su importancia se encuentra en la racionalidad pública de la administración y su aparente preparación para una campaña prolongada. Los siguientes indicadores sustanciales serán cualquier cambio en los objetivos de guerra declarados, las demandas del Congreso de autorización o límites, la evidencia de las capacidades restantes de Irán, y la renovación de la diplomacia sobre su programa nuclear. Estos desarrollos mostrarán si la retórica memorial se convierte en un cambio político o sigue siendo un marco político.