El Reino Unido propone un regulador global de inteligencia artificial y una prohibición de armas letales autónomas
El paquete de políticas de cinco partes desafía el énfasis actual de Gran Bretaña en la rápida adopción de la inteligencia artificial y la defensa, exigiendo un control público y internacional más fuerte.
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Un reto político de cinco partes
El Partido Verde de Gran Bretaña ha propuesto un programa de cinco puntos para curvar los riesgos de potencia y seguridad de la inteligencia artificial avanzada. Sky News informó el 10 de septiembre que el paquete incluye la cooperación internacional para establecer un organismo global de supervisión de la inteligencia artificial y una prohibición legal de armas autónomas letales. La propuesta marca una intervención política en lugar de un cambio en la ley del Reino Unido, pero pone la autonomía militar y el poder corporativo dentro del mismo debate regulador.
El caso del partido es que los sistemas fronterizos están desarrollando más rápido que las instituciones nacionales pueden supervisarlos. Su plan busca un control público más fuerte sobre las grandes compañías de tecnología junto con las normas internacionales para los sistemas capaces de causar daños graves. Un regulador mundial requeriría negociaciones con otros gobiernos, mientras que una prohibición de armas tendría que definir qué sistemas ejercen autonomía inaceptable y qué grado de control humano debe permanecer.
El componente de las armas expone una línea de error política directa. En junio, el gobierno británico anunció más de £ 5 mil millones para drones y armas autónomas como parte de su Plan de Inversión de Defensa. El programa prevé sistemas navales no equipados, aeronaves autónomas que trabajan junto a combatentes equipados y capacidades de drones de campo de batalla ampliadas. El gobierno describe esas inversiones como una manera de mejorar la deterioración y la eficacia militar.
La cuestión no resuelta del control humano
Las Naciones Unidas han identificado armas autónomas capaces de atacar a civiles sin control humano como una amenaza para la protección de los civiles. El secretario general António Guterres ha argumentado repetidamente que las máquinas no deben tomar decisiones de vida o de muerte sin una autoridad humana significativa. Esta posición oficial apoya la relevancia internacional de la propuesta de los Verdes, aunque no apoya la plataforma nacional completa del partido.
La política existente del Reino Unido dice que el país no posee sistemas de armas totalmente autónomos y no tiene intención de desarrollar armas que selecten y ataquen objetivos sin la participación humana apropiada del contexto. Al mismo tiempo, el gobierno sostiene que algunos sistemas defensivos pueden necesitar actuar más rápido que los permisos de supervisión directa en tiempo real. El desacuerdo, por lo tanto, no es simplemente si los humanos cuentan, sino cómo el control humano debe ser definido, auditado y aplicado a medida que la velocidad de operación aumenta.
La siguiente etapa es política en lugar de tecnológica. Los Verdes necesitarían apoyo parlamentario para las restricciones nacionales y socios diplomáticos para una institución global o un acuerdo de armas vinculante. El gobierno se enfrentará a la presión para explicar cómo su programa de defensa autónoma en expansión se ajusta a sus compromisos éticos existentes. Hasta que se siga la legislación, un tratado o una decisión ejecutiva, el paquete de cinco puntos sigue siendo una propuesta y no se califica como alerta militar.