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El secretario de la Casa del Reino Unido ordena una respuesta policial más fuerte a las protestas anti-migrantes

Shabana Mahmood dijo a los altos funcionarios que mejoraran el intercambio de inteligencia y el uso de las fuerzas existentes después de las manifestaciones disruptivas en Dover y Portsmouth.

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Una postura policial más coordinada

El secretario de Interior británico Shabana Mahmood dijo el 10 de septiembre a los altos funcionarios de la policía que reforzaran su respuesta a grupos de extrema derecha y anti-migrantes mascados tras las protestas disruptivas en Dover y Portsmouth. La instrucción incluyó un uso más completo de los poderes de orden público existentes, un mejor intercambio de inteligencia y una recopilación más sistemática de pruebas digitales antes de las nuevas manifestaciones que se esperan durante el fin de semana.

El Guardian informó que la policía estaba siendo encorajada a utilizar vídeos de cuerpo, herramientas de reconocimiento facial, CCTV y reconocimiento automático de placa número cuando sea legal y proporcional. Los oficiales también pueden establecer áreas en las que las personas que buscan ocultar su identidad deben eliminar las cubiertas faciales. Las coberturas religiosas, sanitarias y profesionales permanecen fuera de ese poder.

La intervención siguió con dos incidentes distintos. Un grupo de alrededor de 150 personas, muchos máscarados, bloquearon las carreteras alrededor de Dover el 5 de septiembre y interrumpió el acceso al puerto. El día siguiente, más de 200 manifestantes se reunieron en la Marina de Eastney en Portsmouth después de que un barco que llevaba aproximadamente 120 personas se dirigió allí para el tratamiento.

Presión después del fin de semana de respuesta

Una declaración del Departamento de la Casa al Parlamento el 7 de septiembre confirma que la policía de Hampshire y Isle of Wight utilizó un aviso disperso, un botón y un spray incapacitante después de enfrentarse a la agresión en Portsmouth. Los entrenadores que llevaron las nuevas llegadas fueron retrasados hasta la mañana temprano. No se hicieron detenciones en ninguna de las protestas esa noche, aunque las investigaciones sobre posibles crímenes continuaron.

La falta de detenciones inmediatas y un reconocido fracaso de actuar sobre la información previa sobre Dover intensificó la inspección de las preparaciones de la policía. La reunión de Mahmood trató de convertir esa crítica en un cambio operativo antes de las próximas reuniones. El énfasis se centró en identificar a los delincuentes y en la asignación de recursos especializados, no en la prohibición de la oposición pacífica a la política migratoria.

La posición oficial del gobierno combina dos mensajes: la protesta pacífica permanece protegida, mientras que la intimidación, el ataque y la grave interrupción pueden desencadenar la ejecución criminal. Esta distinción será probada cuando los oficiales decidan si las máscaras están destinadas a ocultar la identidad, si es necesaria la dispersión y si las medidas de vigilancia son proporcionadas a un riesgo identificable de seguridad pública.

Las principales cuestiones son si la inteligencia se comparte lo suficientemente rápido entre las fuerzas regionales, si las protestas planificadas se llevan a cabo sin violencia y si las investigaciones producen acusaciones basadas en pruebas verificables. La conducta de la policía también se enfrentará a la inspección. Una respuesta más fuerte debe aplicar la ley de orden público de forma consistente, al mismo tiempo que preservar una asamblea legal y evitar las suposiciones sobre la criminalidad basadas únicamente en la afiliación política.