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La Cámara de Representantes de Estados Unidos vota por tercera vez por poner fin a la guerra con Irán

Siete republicanos se unieron a los demócratas en un nuevo desafío a la autoridad del presidente Donald Trump, pero la resolución todavía se enfrenta al Senado y un probable veto.

Traducción automática · Original en inglés · Ver original

Un desafío de la casa

La Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó otra resolución que dirige al presidente Donald Trump a poner fin a la participación militar estadounidense en la guerra con Irán. Siete republicanos se unieron a los Demócratas, ampliando la brecha bipartidista con la administración en comparación con los votos anteriores. La medida representa un desafío formal del Congreso para la continuación de las hostilidades, aunque el paso por parte de la Cámara solo no termina las operaciones militares o obliga a una retirada inmediata.

La votación es el tercer intento exitoso de la Cámara de Representantes para invocar restricciones de poderes de guerra durante el conflicto. Los legisladores que apoyan la resolución argumentan que una prolongada campaña militar requiere autorización expreso del Congreso. La administración sostiene que el presidente posee la autoridad necesaria para llevar a cabo operaciones y ha continuado describiendo su estrategia iraní como esencial para impedir a Teherán de reconstruir capacidades militares y nucleares.

Por qué la medida sigue limitada

La resolución debe aún aclarar al Senado, donde sus perspectivas son incertidumbres, antes de llegar al presidente. Trump podría entonces vetoarlo, y superar un veto requerirá una mayoría de dos tercios en ambas cámaras, mucho más apoyo que la medida recibida en la Cámara. Por lo tanto, el efecto práctico inmediato es limitado, pero las defecciones republicanas adicionales aumentan la importancia política del voto antes de las elecciones de mediano de noviembre.

El debate también exponga un argumento constitucional más profundo. El Congreso tiene el poder de declarar la guerra y puede utilizar la Resolución de las Fuerzas de Guerra para dirigir un fin a hostilidades no autorizadas. Los presidentes de ambos partidos han disputado las expansiosas lecturas del Congreso de esa ley. Aquí, el argumento se agrava por la longitud y el coste de la campaña iraní, recurrentes huelgas y confrontaciones marítimas, y la incertidumbre sobre si la diplomacia intermitente puede producir una solución duradera.

La presión sobre la administración

La Casa Blanca continúa presentando la Operación Epic Fury y la presión económica relacionada como componentes exitosos de una única estrategia. Sus propios materiales públicos confirman que las fuerzas estadounidenses comenzaron importantes operaciones de combate contra Irán el 28 de febrero y que la administración tiene la intención de impedir que Irán recupere capacidades que considera amenazantes. Estas declaraciones establecen que el voto de la Cámara se refiere a una política activa y sostenida en lugar de una implantación hipotética.

El siguiente paso es la respuesta del Senado. Una derrota dejaría la resolución como un rebote político, mientras que el paso obligaría a Trump a aceptar un límite legal o a emitir un veto. El resultado será la forma de las últimas semanas de la campaña a mediano plazo, ya que los legisladores se enfrentan a las demandas militares del conflicto, la carga fiscal y los efectos sobre los precios de la energía. El voto en sí no es un cese de fuego, y no establece que las operaciones estadounidenses hayan terminado.