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La violencia jihadista en el Sahel supera los 3.000 incidentes en 2026

Los nuevos datos de conflicto apuntan a otro año récord en Mali, Burkina Faso y Niger, ya que los gobiernos militares luchan por contener una ampliación de las redes vinculadas al Qaeda y al Estado Islámico.

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La violencia se acerca a un nuevo récord

La violencia que involucra a grupos vinculados al Qaeda y al Estado Islámico en Mali, Burkina Faso y Niger está en curso para pasar a 3.000 incidentes en 2026, según los datos de conflicto informados por el Guardian. El número regional aumentó de 63 incidentes en 2016 a 2.845 en 2025, mientras que 2.145 ya habían sido registrados este año. La trayectoria muestra que la crisis de seguridad en el centro del Sahel continúa profundizando a pesar de años de operaciones militares y cambios sucesivos en el gobierno.

Dos insurgencias se extienden

Jama’at Nusrat al-Islam wal-Muslimin, o JNIM, ha ampliado su alcance operativo mientras mantiene la presión sobre las fuerzas estatales y las rutas de transporte. El Guardian reportó más de 130 ataques JNIM en Burkina Faso este año y al menos 17 en Niger. El Estado Islámico en el Gran Sahara también se ha vuelto más activo en Niger. El patrón no es una ofensiva única, sino una proliferación sostenida de la actividad armada a través de fronteras mal gobernadas y corredores económicos cada vez más importantes.

Mali sigue siendo un punto de presión central

Una ofensiva coordinada en abril que involucró el JNIM y el Frente de Liberación de Azawad subrayó el desafío que enfrenta el gobierno militar de Mali. Las Naciones Unidas documentaron separadamente la crisis de seguridad nacional y condenaron un ataque de abril en el que se derrumbó un campo militar malayo en Boulkessi. La ONU dijo que el ataque causó importantes víctimas y llamó a que los responsables sean responsables, al mismo tiempo que exhortó una nueva atención a la protección civil y a la estabilidad regional.

Los costes civiles se extenden más allá de las fatalidades

Las Naciones Unidas registraron más de 9.000 muertes relacionadas con incidentes de seguridad en el Sahel en 2025, según el informe del Guardian. Las comunidades también se enfrentan a desplazamiento, interrupción de la agricultura, escuelas cerradas y restricción del acceso humanitario. Los grupos armados se benefician cada vez más cuando las carreteras se vuelven inseguras, las administraciones locales se retiran y los residentes pierden la confianza de que las fuerzas nacionales pueden protegerse. Estas presiones pueden fortalecer las redes de recrutamiento y impuestos incluso cuando los insurgentes no ocupan permanentemente las ciudades principales.

Lo que ver

La prueba inmediata es si Mali, Burkina Faso y Niger pueden proteger los centros de población y las rutas transfronterizas sin más aislarse de los socios de inteligencia, humanidad y desarrollo. Otra pregunta es si JNIM y las afiliadas del Estado Islámico se concentran en el control territorial o continúan utilizando ataques móviles para deshacer fuerzas nacionales. El registro proyectado es un alerta analítico en lugar de la confirmación de un nuevo ataque individual, por lo que no se califica para un alerta de huelga de mapa.